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Colecistectomía compleja

La disposición anatómica de los conductos biliares y de las arterias tiene múltiples variaciones, lo que dificulta la disección de las estructuras en el hilio vesicular (triángulo de Calot) y las expone a un mayor riesgo de producir lesiones en las mismas. Si además existe una patología inflamatoria (colecistitis aguda, plastrom, absceso, etc.), se incrementa mucho la dificultad de la disección y la identificacion de las estructuras debido a retracción, engrosamiento y fijación de la zona operatoria.

Es preciso realizar una disección meticulosa y cuidadosa hasta identificar con precisión todos los elementos antes de seccionarlos. En ocasiones será precisa la punción-aspiración de la vesícula biliar para poder agarrar su pared engrosada y rígida a fin de poder realizar una tracción adecuada.

El vídeo ilustra la disección del triángulo de Calot en un paciente afecto de colecistitis aguda.

Colecistectomía laparoscópica

La realización de la primera colecistectomía laparoscópica por Mouret en 1987 y la publicación de los primeros resultados en 1988 tuvieron un impacto sin precedentes en la comunidad quirúrgica popularizándose y extendiéndose su práctica con una extraordinaria rapidez siendo la intervención laparoscópica más frecuente en el mundo.
En la actualidad la laproscopia es la vía de elección para la extirpación de la vesícula biliar. Se debe de realizar en casos de colelitiasis sintomática y de sus complicaciones.
Sus ventajas sobre la cirugía tradicional son evidentes. Se produce menor traumatismo en el acceso y son menores las complicaciones generales (sobre todo las respiratorias) y de la herida; cursa con menor dolor postoperatorio y con una estancia hospitalaria más corta; es más rápida la reincorporación a las actividades sociales y laborales y los resultados estéticos son mejores.