Carcinoma de colon

La incidencia del cáncer colorrectal ha ido aumentando progresivamente siendo en la actualidad en nuestro medio la neoplasia maligna más frecuente. En su desarrollo intervienen tanto factores ambientales como genéticos. La mayoría de los cánceres colorrectales se desarrollan a partir de pólipos adenomatosos preexistentes.

De ahí la importancia de realizar estudios de despistaje y diagnóstico precoz a fin de detectar los pólipos colónicos y las neoplasias en sus estadíos iniciales.

Su tratamiento es quirúrgico de entrada con algunas excepciones y consiste en realizar una extirpación oncológica con resección en bloque de la tumoración y su territorio ganglionar consiguiendo márgenes de extirpación sanos con el objetivo de conseguir el control de la enfermedad y evitar la aparición de recidivas locales.

La vía de acceso puede ser por laparotomía o por laparoscopia. Los estudios realizados confirman que con la laparoscopia se consiguen los mismos resultados oncológicos que con la cirugía abierta, añadiendo a su favor las ventajas inherentes al acceso laparoscópico. Con la laparoscopia se siguen los principios oncológicos: se sigue la técnica de “no tocar”, se realiza la disección sobre planos anatómicos (fascia de Toldt), se realiza la sección de los vasos en su origen consiguiendo una linfadenectomía satisfactoria y unos márgenes de resección libres de tumor y se extrae la pieza evitando el contacto con la pared abdominal.

Podemos ver a continuación un vídeo para ilustrar la extirpación de un carcinoma de colon sigmoide por vía laparoscópica.