Ópera y Medicina (IV)

Giuseppe Verdi (1813-1901), uno de los más grandes y prolíficos compositores de ópera utiliza entre sus personajes a médicos en varias de ellas. En Macbeth (1847) el médico tiene un pequeño papel en el cuarto acto atendiendo a la reina Lady Macbeth que vaga por el castillo sonámbula y frotándose las manos intentando limpiárselas de sangre. La Traviata (1853) es una de las cumbres de la ópera; la protagonista, Violetta, está afecta de tuberculosis y en el tercer acto aparece su médico, el Doctor Grenvil que intenta consolar y animarla diciéndole que va a mejorar a pesar de que anuncia a la sirvienta de Violetta, Annina, de que morirá pronto debido al avanzado estado de la enfermedad. 

Las vísperas sicilianas (1855) está basada en un hecho histórico real. El 30 de marzo de 1282 los campesinos de Sicilia se rebelaron en contra de las fuerzas francesas que gobernaban la isla. Giovanni da Procida fue una figura histórica; era el gobernador de Procida, una isla cercana a la costa de Sicilia, propiedad de los Hohenstaufen y también era un famoso doctor. Cuando los Hohenstaufen fueron finalmente expulsados de Sicilia, da Procida se exilió. Posteriormente volvió y encabezó la insurrección contra los franceses. La pieza más brillante de la partitura es el aria para bajo de Procida, en la que éste expresa su añoranza de la patria, «O tu Palermo, térra adorata» (Acto II).

PROCIDA
Oh patria, o cara patria,
alfin ti veggo!
L’esule ti saluta
dopo sì lunga assenza.
Il fiorente tuo suolo
ripien d’amore io bacio,
reco il mio voto a te
col braccio e il core!
Oh tu, Palermo, terra adorata,
a me sì caro riso d’amor!
Ah! alza la fronte
tanto oltraggiata,
il tuo ripiglia
primier splendor!
Chiesi aita
a straniere nazioni,
ramingai per castella e città;
ma insensibili
ai fervido sprone,
dicea ciascun:
Siciliani ov’è
il prisco valor?
Su, sorgete, sorgete
a vittoria, all’onor!
Oh tu Palermo, ecc.
PROCIDA
¡Oh patria, oh amada patria,
al fin te veo!
El desterrado te saluda
después de larga ausencia.
Tu florido suelo
beso lleno de amor.
¡Te ofrezco mi brazo
y mi corazón!
¡Oh Palermo, tierra adorada,
de mis primeros recuerdos
sonrisa de amor!
¡Ah! ¡Alza la frente
tan ultrajada,
recobra
tu primer esplendor!
Pedí ayuda a naciones extranjeras,
erré por castillos y ciudades;
pero insensibles
a los fervientes ruegos,
respondían con vana piedad:
¡Sicilianos!
¿Dónde está vuestro antiguo valor?
¡Arriba, levantaos, resurgid
por la victoria y el honor!
¡Oh Palermo, etc.

La fuerza del destino (1862) está basada en la obra Don Álvaro o La fuerza del sino del Duque de Rivas. En el tercer acto Don Álvaro es herido de gravedad y es atendido por un cirujano del ejército español que consigue salvarle. Falstaff (1893) es la última ópera compuesta por Verdi; en ella tiene un papel destacado un médico, el Doctor Cajus. Al principio Cajus acusa a los sirvientes de Falstaff de haberle robado siendo despedido de mala manera. Falstaff pretende seducir a las esposas de dos individuos de buena posición. Cajus avisará a uno de ellos de las intenciones de Falstaff y además consigue que le prometa darle a su hija en matrimonio. Todos maquinan darle a Falstaff su merecido pero al final terminan engañados y burlados Falstaff y Cajus el cual se ha casado equivocadamente con el criado Bardolfo. Falstaff, encantado con el hecho de no ser el único engañado, proclama en una fuga, que todo el mundo canta, la moraleja de la historia: Todo en el mundo es burla.

Un personaje enigmático y protagonista de algunas óperas es Fausto. Johan Faust verdaderamente existió; nacido en 1480 murió en 1540. Era hijo ilegítimo de un rico campesino de Knittlingen y fue médico, astrólogo y mago. La leyenda de Fausto y sus invocaciones y pactos con el diablo ha inspirado una gran cantidad de obras literarias, musicales, cinematográficas, etc., que podemos consultar en http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Obras_basadas_en_la_leyenda_de_Fausto. De todas ellas destaca el Fausto de Goethe cuya primera parte se publicó en 1808 y la segunda en 1832. En cuanto a la ópera el mito de Fausto se ha tratado en múltiples ocasiones. La primera de ellas fue Faust de Louis Spohr estrenada en Praga en 1816 y considerada como la primera ópera romántica. En 1846 Hector Berlioz compuso La Damnation de Faust (La condenación de Fausto). En 1859 se estrenó en el Teatro Lírico de París la ópera en cinco actos Fausto de Charles Gounod, quizá la más representada sobre el tema. Arrigo Boito compuso Mefistófeles en 1868, ópera con grandes influencias de Wagner. Ferruccio Busoni estrenó su obra maestra Doktor Faust en Dresde en 1925. También aparece el Doctor Fausto, aunque no como personaje principal, en la ópera de Serguéi Prokófiev El Ángel de Fuego (1955, La Fenice de Venecia).

Vemos la escena del Acto III del Fausto de Gounod, con Alfredo Kraus como protagonista, que transcurre en el jardín de la casa de Margarita en donde Fausto canta la célebre aria “Salut! Demeure chaste et pure” alabando la pureza de su amada.