Ópera y Medicina (y VI)

En el acto V de Pelléas y Mélisande (1902) de Claude Debussy (1862-1918) Mélisande acaba de dar a luz a una niña y el médico que la atiende comenta que está muy débil; en efecto se va apagando lentamente y finalmente muere.

El sonido lejano (1912) de Franz Schreker hay un personaje de nombre Rudolf que es médico e íntimo amigo del protagonista, Fritz. También de Schreker es la ópera El buscador de tesoros en la que un personaje es “el médico del rey”.

En Turandot (1917) de Ferruccio Busoni aparecen nada menos que 8 médicos, 4 tenores y 4 bajos.

Palestrina (1917) de Hans Pfitzner; uno de las múltiples personajes es un doctor joven.

Serguéi Serguéievich Prokófiev estrenó en 1921 El amor de las tres naranjas. En el acto I los médicos le diagnostican al hijo del rey una hipocondría que sólo se cura con la risa. En Guerra y Paz (1946) aparece un médico francés, el doctor Metivier.

Wozzeck es una ópera de Alban Berg (1925). En ella el protagonista se ofrece como cobaya en los experimentos del doctor debiendo comer exclusivamente judías durante varios meses. Tiene visiones lo que según el doctor demuestra que una alimentación insuficiente ocasiona trastornos mentales. El médico está seguro de que este descubrimiento le abrirá las puertas de la inmortalidad.

También de Berg es la ópera Lulú (1937); la trama se centra en el ascenso y la caída de una mujer que desempeña los papeles de esposa infiel, amante caprichosa, objeto de deseo, artista de cabaret, asesina, fugitiva y prostituta. El consejero médico Goll, es el primer esposo de Lulú; encarga un cuadro de su esposa al pintor el cual intenta seducir, persigue y captura a Lulú. Se escucha a Goll llamando a la puerta; al entrar y verlos juntos muere de un ataque al corazón.

De Dimitri Shostakovich es la ópera cómica La nariz (1929) en la que un hombre pierde su nariz y tras mucho buscarla un policía se la devuelve pero entonces la nariz no quiere estar en la cara del hombre no pudiendo hacer nada incluso el médico. Felizmente al final la nariz vuelve a estar en donde debe.

Ernst Krenek compuso Carlos Quinto (1938) cuya acción transcurre en su retiro en el monasterio de Yuste. Henri Mathys es su médico de cámara y tiene un papel hablado.

Diálogos de carmelitas (1947) es una ópera de Francis Poulenc. Entre los personajes hay “un médico”.

Osud (El destino) (1958) es una ópera en tres actos con música de Leoš Janáček raramente representada y el primer acto transcurre en un balneario de Moravia en donde aparece el doctor Suda.

La visita de la vieja dama (1971) de Gottfried von Einem está basada en la tragicomedia en tres actos de Friedrich Dürrenmatt y cuyo libreto escribió él mismo. En ella aparecen múltiples personajes, entre ellos el médico.

En Alcanzamos el río (1978) de Hans Werner Henze aparece un médico en la parte I que comunica al General que quedara ciego.

Un rey que escucha (1984) es una ópera o más bien teatro musical de Luciano Berio que está basada en La Tempestad de Shakespeare; en la segunda parte aparecen un médico y una enfermera que acuden a atender al protagonista Próspero que acaba por morir.

La máscara negra (1986) es una ópera en un acto de Krzysztof Penderecki en donde aparece el Doctor Knoblochzer.

La caída de la casa Usher (1988) de Philip Glass está basada en la obra de Edgar Allan Poe. En ella también aparece un médico.

Vincent (1990) es una ópera de Einojuhani Rautavaara. En el manicomio en el que está ingresado Van Gogh está el doctor Rey. En el epílogo el médico y el enfermero ¡le rechazan un cuadro! por temor a hacer el ridículo.

Hay óperas en las que la presencia del médico es puramente testimonial aportando su presencia pero como personaje mudo. Esto sucede en El caballero de la Rosa (1911) y en Arabella (1933) de Richard Strauss, en Peter Grimes (1945) de Benjamin Britten y en Jueves desde la luz (1981) de Karlheinz Stockhausen,

He pretendido exponer las óperas en las que entre sus personajes aparezca algún médico. El motivo de ello es por mi doble condición de médico y aficionado a este arte maravilloso. Probablemente, casi con seguridad, habrá quedado por reseñar alguna ópera en la que se de esta circunstancia. Agradecería enormemente del amable lector que conozca alguna ópera no citada aquí en la que aparezca algún médico que me hiciera un comentario.