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Enfermedad por reflujo gastroesofágico

La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), como su nombre indica, consiste en la aparición de un reflujo del contenido del estómago hacia el esófago. En condiciones normales existe un mecanismo antirreflujo en el que están implicados varios factores: el esfínter esofágico inferior, la existencia de un segmento de esófago intraabdominal, la correcta fijación del esófago terminal en el punto donde entra en el abdomen o hiato esofágico, y un buen vaciamiento gástrico. Cuando fracasan uno o varios factores de los anteriormente citados aparece el reflujo, que tiene un carácter crónico y que produce esofagitis por reflujo. Esta cronicidad y la esofagitis es la que produce complicaciones tardías en forma de estenosis, sangrado, neumonías por aspiración y esófago de Barret (cambios en el epitelio de carácter precanceroso).

El reflujo puede ir acompañado de una hernia de hiato, es decir, de un ascenso de la unión gastroesofágica an interior del tórax, pero puede existir el reflujo sin la presencia de hernia.

En principio el tratamiento es médico, pero cuando el reflujo está acompañado de una hernia de hiato, fracasa el tratamiento conservador o aparecen complicaciones por esofagitis severa, esófago de Barret, etc, se debe realizar el tratamiento quirúrgico. La intervención se debe realizar por laparoscopia y consiste en la disección y movilización del esófago hasta conseguir un segmento intraabdominal, aproximación de los pilares del hiato esofágico y confección de un mecanismo valvular antirreflujo. La técnica más utilizada es la funduplicatura de Nissen.

Comúnmente existe mucha resistencia por parte de los digestólogos para considerar la intervención quirúrgica, pero éste es un procedimiento con muy buenos resultados y que hay que realizar antes de que surjan complicaciones de difícil resolución, como estenosis difícilmente dilatables, esófago corto, anemias severas, esófago de Barret…

Hernia diafragmática traumática

La rotura diafragmática ocurre en el 1-5% de los traumatismos cerrados, fundamentalmente accidentes de tráfico, y en el 10 al 15% de las lesiones penetrantes torácias. La mayoría de las lesiones ocurre en varones (en una relación 4/1) y el 75% de las lesiones en el hemitórax izquierdo, el 20% en el derecho y el 5% bilaterales.

Las lesiones agudas y diagnosticadas durante su ingreso necesitan cirugía urgente por su gravedad, pero hay un número elevado de pacientes que no son diagnosticados durante el proceso agudo y que con posterioridad desarrollará una hernia diafragmática. La sintomatología subsecuente puede ser mínima y el diagnóstico se puede demorar durante meses o años después del traumatismo. El diagnóstico se sospecha por una Rx de tórax en la que se demuestra la presencia de vísceras abdominales en posición intratorácica y se confirma con TAC, RMN o tránsito gastrointestinal. Las vísceras más frecuentemente herniadas son estómago, colon, bazo, intestino delgado y epiplón mayor.

Cuando se establece el diagnóstico el tratamiento debe ser quirúrgico si no existen contraindicaciones. Las vísceras herniadas pueden producir transtornos respiratorios por compresión o pueden sufrir estrangulación. La vía de abordaje de prefencia en la actualidad es la laparoscopia en posición lateral y comúnmente se puede realizar una reparación de la brecha herniaria mediane sutura pero en ocasiones puede precisar de la colocación de una prótesis para la reparación del defecto diafragmático.

Este vídeo muestra la reparación de una hernia diafragmática traumática crónica por vía laparoscópica.