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Esófago corto y reflujo gastroesofágico

El reflujo gastroesofágico de larga evolución produce inflamaciones persistentes en el esófago que pueden ocasionar la aparición de cambios en el epitelio esofágico de carácter precanceroso (esófago de Barret). Por otra parte los procesos de reparación y cicatrización de las esofagitis de repetición pueden desencadenar una retracción de las paredes del esófago causando un esófago corto.

La presencia del esófago corto es uno de los factores principales que ocasionan recidivas tras realizar una intervención para corrección de la hernia de hiato. En el esófago corto la unión gastroesofágica si sitúa por encima del hiato esofágico. Es vital conseguir la presencia de una longitud de 2 cm de esófago distal en el interior del abdomen para poder realizar una reparación satisfactoria y con garantías de éxito. Para ello se debe realizar una gastroplastia del tipo de la intervención de Collis-Nissen que mostramos en este vídeo.

Enfermedad por reflujo gastroesofágico

La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), como su nombre indica, consiste en la aparición de un reflujo del contenido del estómago hacia el esófago. En condiciones normales existe un mecanismo antirreflujo en el que están implicados varios factores: el esfínter esofágico inferior, la existencia de un segmento de esófago intraabdominal, la correcta fijación del esófago terminal en el punto donde entra en el abdomen o hiato esofágico, y un buen vaciamiento gástrico. Cuando fracasan uno o varios factores de los anteriormente citados aparece el reflujo, que tiene un carácter crónico y que produce esofagitis por reflujo. Esta cronicidad y la esofagitis es la que produce complicaciones tardías en forma de estenosis, sangrado, neumonías por aspiración y esófago de Barret (cambios en el epitelio de carácter precanceroso).

El reflujo puede ir acompañado de una hernia de hiato, es decir, de un ascenso de la unión gastroesofágica an interior del tórax, pero puede existir el reflujo sin la presencia de hernia.

En principio el tratamiento es médico, pero cuando el reflujo está acompañado de una hernia de hiato, fracasa el tratamiento conservador o aparecen complicaciones por esofagitis severa, esófago de Barret, etc, se debe realizar el tratamiento quirúrgico. La intervención se debe realizar por laparoscopia y consiste en la disección y movilización del esófago hasta conseguir un segmento intraabdominal, aproximación de los pilares del hiato esofágico y confección de un mecanismo valvular antirreflujo. La técnica más utilizada es la funduplicatura de Nissen.

Comúnmente existe mucha resistencia por parte de los digestólogos para considerar la intervención quirúrgica, pero éste es un procedimiento con muy buenos resultados y que hay que realizar antes de que surjan complicaciones de difícil resolución, como estenosis difícilmente dilatables, esófago corto, anemias severas, esófago de Barret…